Líderes y jefes son dos roles que a menudo se confunden. La mayoría de nosotros los usamos indistintamente, de forma incorrecta.

Puede que te consideres un buen jefe, y puede que sea verdad. Sin embargo, lo que deberías preguntarte es: "¿Soy un buen líder?" Los buenos líderes no solo motivan e inspiran a sus equipos, sino que forman parte de los propios equipos. Encuentran un sano equilibrio entre gestionar, liderar y ayudar; están constantemente investigando nuevos métodos y formas de mejorar como líderes.

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Dirigir a un equipo no te convierte en líder. Y un liderazgo ineficaz a menudo se ve reflejado en un bajo nivel de rendimiento y una alta rotación de personal. De hecho una de las principales razones por las que la gente abandona su trabajo es por un mal jefe.

Poseer las cualidades necesarias para liderar e inspirar a un equipo puede representar un reto.

¿Son tus métodos de liderazgo más destructivos que constructivos? A continuación te dejamos las diferencias entre un jefe y un líder.

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Un Jefe

Intimida: Un jefe piensa en la manera de demostrar su autoridad. Hará lo que sea por mantener su poder y control.

•  Observa: A un jefe no se le pasa nada. Observa cada movimiento de su equipo y analiza todos sus errores. Solo critica a su equipo y lo amenaza cuando no hacen bien las cosas.

•  Oye: Un jefe oye la opinión de su equipo pero no actua en consecuencia, no los toma en cuenta. Cree que su equipo debería obedecer sin cuestionar, pues su opinión no es necesaria.

Dá órdenes: "Quiero que hagas esto" "Lo necesito para el viernes" "No sé cómo le hagas, pero urge". Cuando da órdenes espera que su equipo las realice sin ningún comentario al respecto; y cuando algo no se termina a tiempo, el equipo de trabajo tiene consecuencias.

Se desentiende: Un jefe no se interesa por cómo se encuentra el equipo, si necesitan algo o tienen algún problema, a menos que le afecte directamente. Su grado de desentendimiento lleva al equipo a ocultar problemas que podrían afectar los resultados del proyecto por temor.

Agobia: Un jefe cree que el trabajo es lo único. Esto implica que debe ponerse en contacto con su equipo en cualquier momento del día o la noche. No hay excusas que expliquen el porqué algo no se puede hacer al momento que lo pide.

Objetivos inciertos o imposibles: Un jefe exige que el trabajo se consiga a cualquier precio. Su estado de ánimo variable determina los objetivos por lo que el equipo se siente confundido, frustrado y tiene miedo de plantear preguntas.

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Un Líder

Inspira: Un líder inspira a su equipo para crecer y aprender. Reta a su equipo reconociendo sus fortalezas y les ayuda a mejorar sus debilidades.

Enseña: Un líder busca formas de que su equipo mejore. Reconoce sus éxitos y acude para prestar ayuda cuando surgen problemas.

Escucha: Escuchar a su equipo es fundamental para un líder. Les anima constantemente a dar su opinión, apoya cuando surgen dudas y toma acción. Considera las ideas de los demás tan valiosas como las suyas propias.

Pregunta: "¿Cómo lo ves tu?" "¿Crees que puede quedar para este viernes?" "¿Qué necesitas para que quede?" Un líder se asegura de que su equipo tenga el tiempo y los recursos suficientes y necesarios para finalizar un proyecto, si no, busca otras formas de ayudar sin buscar un culpable.

Colabora: Un líder da total autonomía, pero sabe cuándo tiene que intervenir. Su equipo le informa de los problemas de inmediato para poder resolverlos adecuadamente. Y cuando hace falta, interviene para demostrar y enseñar al equipo cómo se hace.

Apoya: Un líder entiende la necesidad de una vida laboral y personal equilibrada. Anima a su equipo a tomar vacaciones de vez en cuando. Respeta el tiempo libre del equipo y planifica los proyectos de acuerdo al horario laboral que corresponde.

Objetivos claros y realistas: La prioridad principal de un líder es asegurarse que todos compartan un objetivo en común. Crea objetivos y resultados clave para ayudar al equipo a entender los objetivos principales y cómo pueden conseguirlos.

Todos podemos ser líderes, es cuestión de querer serlo y trabajar en nosotros poco a poco.

Al mirar hacia adelante al próximo siglo, los líderes serán aquellos que empoderen a otros. — Bill Gates