No soy millennial y me río de ellos. Ya está, lo dije. Me preocupo también: cooperé con dos, un modelo 1998 y otro 2000.

¿Quiénes son esta generación de soñadores, eternamente conectados, Peter Panes y Wendys que nunca acaban de crecer?

Según mi mejor amiga Wikipedia, la generación Y, también conocida como generación del milenio —del inglés millennial generation—, es la cohorte demográfica que sigue a la generación X.

El periodo que los agrupa es diferente según quien esté tratando de clasificarlos, pero existe cierto consenso que son los nacidos entre 1980 y el 2000.

Para zanjar la cuestión, el prestigioso instituto privado de investigación y encuestas Pew Research Center definió que una persona es Millennial si ha nacido entre 1981 y 1996.

Atendiendo al anterior rango de edad, al momento de escribir estas líneas, si tienes entre 23 y 38 años, eres un Millennial y perteneces a la generación que está en el centro de la escena, pues para el año 2020 representarán el 50% de la fuerza laboral. Y serán los que tengan la capacidad de compra.

Es por eso es tan importante determinar cuáles son sus características principales, sus miedos, sus motores, sus aspiraciones y analizar su comportamiento para comprenderlos y desarrollar productos y servicios a su medida. Qué desean de la vida, lo que les apasiona, cuáles son su aspiraciones laborales, qué buscan en las relaciones de pareja, qué planean sobre sus futuros hijos, qué destino pretenden y qué es para ellos el mundo moderno.

Qué dicen los estudios sobre ellos

Generación de impacientes. Según Simon Sinek, esta generación fue criada por padres ausentes y ocupados, combinado con los efectos negativos de la tecnología. Acostumbrados a la inmediatez de la comunicación instantánea, cero planeación y un entorno que les ha repetido sin cesar que son importantes y que todo lo pueden, incluyendo cambiar el mundo con su granito de arena. Los jóvenes llegan al mundo laboral pensando que son especiales y se dan cuenta que no lo son. Dicen que quieren dejar su marca, mover al mundo, pero a los seis meses están insatisfechos y renuncian. Carecen de paciencia y motivación.

Cambian de empleo rápidamente. El promedio de duración de los Millennials en un puesto laboral es de dos años, no están interesados en hacer carrera dentro de la empresa, sino que desean libertad y flexibilidad.

Digitales. Dominan la tecnología como una prolongación de su propio cuerpo. Casi todas sus relaciones básicas cotidianas están intermediadas por una pantalla. La vida virtual es una extensión de la vida real. Prefieren internet a la TV convencional. Todo lo quieren resolver con una App. Y a veces tienen problemas para entender la diferencia entre home office y la oficina física.

Sociales. Son extremadamente sociales. Un 88% de los Millennials latinoamericanos tienen perfiles en redes sociales. Consultar, compartir y comentar en ellas es la principal actividad que realizan a través de sus teléfonos inteligentes. Estos nuevos consumidores son activos y antes de comprar buscan y escuchan opiniones, generan y comparten contenidos y son muy sensibles a su experiencia online.

Sin pareja. Según un estudio publicado por la Universidad de San Diego en 2017, los nacidos en las décadas de 1980 y 1990 son más propensos a carecer de pareja sexual en la adultez comparados con la generación de los nacidos en los 1960 y 1970. Así que, contrariamente a la creencia popular de que los Millennials son la generación del sexo rápido y sin compromiso, este estudio muestra que los nacidos en los 1990 no tienen pareja sexual una vez cumplidos los 18. Frío en los pies, pues.

Tardan en dejar el nido. Esta generación también le llaman boomerang, puesto que son los que han tenido que volver a casa de sus padres y retrasar la formación de un hogar por la dificultad de encontrar empleo y acceder a una vivienda.

Individuos antes que gente. Volátiles, volubles y versátiles. En un mundo globalizado como el actual, los ‘millennials’ buscan diferenciarse del resto pero teniendo al alcance las mismas herramientas: redes sociales, cadenas de ropa, eventos y cultura. Es por ello que esta generación es consumidora y creadora de contenido, buscando destacar y ser reconocidos. Este reconocimiento es otro de sus valores más arraigados.

Es fácil relacionar todas las características que hacen a esta generación única a través de la individualidad: utilizan los avances tecnológicos a su alcance (hiperconectados) para especializarse y conseguir un trabajo que satisfaga sus necesidades (emprendedores) y además, difunden sus ideas políticas y sociales, que no buscan otra cosa que la igualdad y la tolerancia.